miércoles, 27 de agosto de 2008

Persecución del 133

Las metáforas de la vida cotidiana suelen volverme un tanto paranoica, desde esperar y llamar un taxi, hasta esperar que se caliente la comida en el microondas, o prender la radio y que alegóricamente suene tal o cual canción.
Hoy, el regreso a casa fue una de esas cosas que me dejan un tanto inquieta. En este caso el correr tres cuadras un colectivo, metamorfoseó en una persecución romántica.
Creo que sería el final perfecto para una historia de amor. . .
Te veo, a distancia, distingo si sos o no vos. Cuando soy conciente de que sí, empiezo a correr , quiero alcanzarte. Te vas, aparentemente fue inútil correrte.
Decido volver a correrte , porque algo me dice que puedo, pareciera ser que esta vez sí te alcanzo… todo fue una ilusión, te volvés a ir.
Ahora no sólo estoy sola , y sin medio de transporte , si no que también estoy cansada, agotada por la corrida desesperada del 133.
En los milisegundos en que el colectivo se pone andar pienso… y si corro un poquito más? Y si por casualidad puedo llegar? Por qué no hacer un pequeño gran esfuerzo más?
Semáforo en rojo, paraste . Corro, te alcancé. Me invade un sentimiento de autorrealización, de plenitud. No tengo frío, los pequeños maratones me hicieron entrar en calor, solo estoy un poco agitada, pero por suerte, encontré un lugar para sentarme.

No hay comentarios: