El momento de la expresión llego.
Dejemos que la energía empiece por recorrer mi rostro.
En primer lugar tiene la tarea de enrojecer y acariciar mis mejillas, y por momentos , engañar a mis ojos, hacerles creer que están por llorar.
Cada nota, cada palabra cada idea materializada en una sensación física.
Cada bajo, cada arpegio, cada grito tiene su correlato somático.
Las sensaciones son exteriorizadas como por si solas, como si hacia mucho tiempo, estaban esperando que aquellas puertas se abran de par en par.
¡ Música llegaste !
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